jueves, 15 de noviembre de 2012

Trastornos de Personalidad y Pensamientos Disfuncionales



Una de las condiciones especiales que debe presentar para poder hablar propiamente o diagnosticar un trastorno de personalidad, es la rigidez del pensamiento. Entre todas las corrientes que se dedican al estudio y tratamiento de los trastornos de personalidad (en lo adelante TP)  destaca el término utilizado por la terapia dialéctico conductual propuesta por la doctora Marsha Linehan de la Universidad de Washington cuya forma de referirse a   lo que Aaron Beck llama “distorsión cognitiva” y Albert Ellis pensamientos irracionales”, se acerca un poco más a la realidad de este estilo de procesar la información, Linehan habla de “pensamientos  disfuncionales”. Puede no hacerse evidente la diferencia entre los tres términos, así que intentaré explicar un poco mi posición al respecto.
El problema en los TP y cualquier otro trastorno mental que presente esta condición, son las consecuencias que tienen a nivel afectivo y conductual, en esencia porque llevan a conductas disfuncionales, manifiestas de diferentes formas dependiendo del trastorno específico pero que necesariamente generan disfunción en algún sentido.
Al decir “irracional” nos viene a la mente la incapacidad de “razonar” o “pensar adecuadamente”, tomando los conceptos psicológicos en su globalidad, divorciándonos un segundo de escuelas y corrientes, podemos mencionar el mecanismo de defensa conocido como “racionalización”, propuesto muchas años antes que las teorías cognitivo conductuales. En éste se utiliza bastante la razón pero la misma puede proteger y crear a la vez una disfunción en cualquier nivel de la vida del ser humano.
Muchos trastornos de personalidad muestran estilos de pensamiento que podrían confundir hasta al más astuto de los terapeutas por su lógica aplastante. Así que el término queda desde mi punto de vista obsoleto si pretendemos generalizarlo. 
 Por otra lado las distorsiones cognitivas explican la idea central de un estilo cognitivo con tendencia  apreciar inadecuadamente la realidad, y eso obviamente no se limita a trastornos mentales, sino que todos en la cotidianidad exhibimos alguno de estos patrones sin que nos afecte en gran manera o con la capacidad de notarlo de forma oportuna.
Cabe destacar en este punto, que la definición en los tres casos es prácticamente la misma con las variaciones que cada autor entendió preciso aportar. Lo que buscamos es encontrar un término que al ser mencionado exprese completamente la realidad. A fin de cuentas las palabras son fotos habladas de sus componentes, por decirlo de otra forma, hemos de conseguir que significante y significado guarden una relación más estrecha y que además pueda ser comprendido por el cliente o paciente sin que parezca que estamos volviendo su forma de pensar un patología (aunque la realidad sea que sí lo es).
 “Distorsión”, “irracional”, son palabras un tanto negativas y en ocasiones no muy realistas. Disfuncional por su parte hace alusión a algo que no funciona y al mismo tiempo saca del paciente el problema haciéndole ver  que sus pensamientos son una de las posibles raíces de sus problemas.  
No es que “piense mal” sino que la forma en que lo está haciendo “no funciona” y eso es mucho más sencillo de digerir y de aceptar que es el primer paso para el cambio.
¿Pueden dejar los pensamientos en los TP de ser irracionales o distorsionados? O suena mejor si decimos ¿Podemos ayudar a los pacientes con TP a que su estilo cognitivo sea un poco más funcional? ,me parece que la pregunta y la respuesta del segundo caso es mucho más esperanzadora, que a la larga es lo  que ellos y nosotros necesitamos , la esperanza de que el cambio es algo posible

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