domingo, 28 de septiembre de 2014

10 Cosas que todo psicoterapeuta debe hacer

Vivimos en la época de lo simple, de los 1,2,3.. de los "How to". Este blog dentro de poco se volverá obsoleto porque nadie está interesado en procesos... Le temen, más que al significante, al significado y a la implicación de éste en su vida profesional. Todo lo que sea en pasos simples y en pocos, si es posible, nos llamará la atención, después de todo, no tenemos tiempo para más. 

Para los que creían que esto sería un "Cursillo para ser un buen psicoterapeuta en 3 pasos" me valdré de mi poco sociable don del sarcasmo para darle lo que necesitan justo en esta línea: 1. Compre un cerebro 2. Sáquelo cuidadosamente de su empaque, 3. Póngalo a funcionar. Al seguir estos pasos le hará un favor a la humanidad. 

Todos los puntos de esta lista se desprenden de un primer paso que parecería obvio, pero cada día confirmo cuánto más alejado de la realidad es suponer que todos los psicólogos lo saben. 

Paso 1. LEER. 


Por más inteligente que usted sea, sus conocimientos sobre la vida y el ser humano, si han salido de su cabeza no le servirán de mucho. La razón por la cual la psicología es una ciencia (de la cual se desprende el arte de la psicoterapia) es porque se vale del método científico para responder a las preguntas que se plantea, ésto ha permitido que se crearan teorías para explicar desde distintas perspectivas la conducta y los procesos mentales. Una teoría no es algo que a usted le pasa por la mente sobre por qué su paciente o cliente hace esto o aquello. Ha sido investigada, comprobada, descrita, detallada, no es meramente una idea en el aire. 

Es imposible conocer estas teorías sin leer y dado que una buena práctica se desprende de una buena teoría, se hace necesario la primera para que la segunda sea efectiva.  Toda práctica, incluso la improvisación tiene como fundamento un conocimiento teórico, a veces limitado a la propia opinión, así que lo que usted sabe "en teoría" es, en la mayoría de los casos lo mismo que pondrá en práctica. 

Leer no solo le ayuda a desenvolverse adecuadamente como profesional sino que además evita que haga el ridículo al opinar sobre temas de los que en realidad  no conoce a profundidad, como Freud por ejemplo, que es el autor más criticado pero menos conocido. Le permitirá no ser un mero repetidor de las opiniones de sus maestros,desarrollará un punto de vista propio.

Si usted no tiene ese hábito puede resultar cansón o imposible leer un libro de una sentada, así que no sea tan ambicioso. Cree una lista de autores y/o temas y comience leyendo artículos o capítulos de libros poco a poco. 

Lea además sobre cualquier tema, como bien dice Loretta Cornejo,

 "Quien solo sabe de psicología, ni sabe psicología, ni sabe nada".

¡Hasta la próxima!  

sábado, 12 de julio de 2014

SILENCIO. Sobre aprender a callar

¿Que tan difícil puede resultar para un individuo, psicólogo o no aprender a callar?
Sin lugar a dudas dominar la lengua cuesta trabajo. En nuestro oficio como terapeutas no es una opción sino una obligación aprender el arte de hacer silencio que es fundamental para escuchar.

Esta mañana decidí hacer un ejercicio con mis distintos grupos de estudiantes de psicología, consistía únicamente en mantenerse callado durante 10 minutos. Pasado el tiempo debían registrar cuál era la primera palabra que querían pronunciar y luego describir en 1 solo palabra qué les pareció el ejercicio.
Estas son solo algunas de las palabras:
  • Sed
  • Sueño
  • Hambre
  • Desesperación
  • Uff
  • Finalmente
  • Alivio
  • Calificación *Al final del ejercicio revisaríamos las calificaciones de sus exámenes parciales
  • Dios
Estas fueron las palabras con mayor número de repeticiones. Como les expliqué a mis estudiantes, la mayoría estuvo simplemente rumiando sus necesidades mientras hacía silencio. La primera dificultad cuando estamos callados es dejar de pensar en nosotros mismos y aprender escuchar al paciente o cliente. Por otro lado, nuestra "necesidad" inminente de expresarnos tiene que ver con que entedemos que aquello que deseamos decir es más importante que lo que el otro está diciente, tanto que no puede esperar. Saber escuchar implica darle importancia a las palabras del otro. Entenderla incluso como más valiosas que las nuestras.

Estar en silencio por un rato cada día tiene beneficios incontables, como el dominio propio *autocontrol, por ejemplo. El siguiente listado resume la palabras que usaron para describir el ejercicio.

  • Tranquilidad
  • Paz
  • Armonía
  • Reflexión
  • Excelente
  • Bien
  • Bueno
  • Desesperante

Les animo a intentarlo durante un mínimo de 10 minutos y ver qué viene a sus mentes. Para aquellos que ya trabajamos con pacientes, es útil también tener unos minutos de paz.
Hasta el necio cuando calla pasa por sabio.


martes, 7 de enero de 2014

¿Qué hacer con la alegría de los pacientes?

Un año nuevo, muchas páginas en blanco en la agenda que no tardarán en llenarse, entre ellas la de hoy, marcando el fin de mis vaciones y el inicio laboral del 2014. 
Estaba preparada para enfrentarme a las expectativas, metas, temores, ilusiones, dolores de mis pacientes al comenzar el año. Sí, se nos enseña en la facultad lo que no nos debemos dejar afectar por el dolor de los pacientes, ni de sus frustraciones. No dejarnos asustar por sus temores ni tocar por sus traumas. Pero... ¿qué hacemos con su alegría? Al verlos salir de fozo de la depresión o ser liberados por el perdón después de llenarse de valor para decir la verdad, cuando se dan cuenta de que son amados, de que han vencido sus gigantes, de que llegaron a la meta ¿qué hacer cuando ellos al fin llegan donde jamás imaginaban que llegarían?

Nadie nos advierte sobre esto. Después de casi cuatro años escuchando historias, memorias de los más crueles tratos de los más profundos traumas, debo admitir que no he visto nada tan contagioso en mi experiencia como la alegría mis pacientes. Verles recuperar la fe, volver a creer en sí mismos o restaurar relaciones... Sus logros a veces me alegran tanto como los míos. Y es ahí donde debo recordar hacer lo mismo, acompañar y devolver, a fin de cuentas es su éxito, es su triunfo y es mi trabajo hacerles ver cuánto han hecho ellos para llegar ahí. Si su dolor no me pertenece su alegría tampoco, pero así como mi corazón se conduele a veces, todo mi ser salta de júbilo  al verlos contemplar la luz que llega a sus vidas. Recordando siempre que como terapeuta, no soy la luz, ni la mano que la enciende, simplemente la voz que guía a encontrar la manera de encenderla con sus propios recursos. 

Quizás mi alegría se duplique por ese sentido de complicidad que ellos al final, muchas veces, solamente comparten con aquel que como uno, siempre supo que ellos prodrían. 

¡Ánimo! Que la alegría de nuestros pacientes sirva para recordarnos que en nuestro quehacer se gana mucho más que dinero.

¡Feliz 2014 amados lectores!


sábado, 28 de diciembre de 2013

Prioridades para el 2014

"Yo no soy así, se lo juro, he estado muy irritable últimamente, a todos les hablo mal, no tengo la paciencia que me caracteriza, no sé lo que me ha estado sucediendo, pero se lo juro, de nuevo, yo no soy así".

Esas fueron las palabras de un paciente unas semanas atrás, llegó a mi consulta desesperado, con la idea de que estaba padeciendo algún tipo de trastorno mental que lo estaba haciendo reaccionar contrario a sus creencias, principios y tendencias hasta el momento. Lo miré fijamente, "cuentame qué cosas han pasado estos meses". Lejos de hacerle una historia clínica, un genograma, varias pruebas, etcétera para descartar que tuviera otra cosa, necesitaba saber... qué cosas estaban sucediendo "fuera" de él. 

En incontables ocasiones buscamos descartar la presencia de patologías, sin detenernos un segundo a ver qué sucede fuera, qué tipo de presión está teniendo el paciente para reaccionar así. En su libro, "El hombre en busca de sentido", Viktor Frankl nos deja claro que en situaciones "anormales" la reacción "normal" de cualquier individuo es "anormal". Mi paciente estaba siendo deborado por una agenda saturada de compromisos interminables, metas inalcanzables y ningún espacio para lo importante.

El asunto serio con este caso en particular, es algo que a todos nos sucede. Si no tenemos nuestras prioridades claras, caeremos en la tiranía de lo urgente, lo urgente superará lo importante y nosotros seremos simples espectactadores de cómo nuestras vidas van a la deriba. 

Si hay algo importante que podemos hacer a la hora de cerrar este año que en unos días terminará, es aislarnos un rato del ruido y las fiestas y los inacabables compromisos y decidir, sí, decidir, qué será lo primero en nuestras vidas, y lo segundo y lo tercero y lo cuarto y si nos da tiempo, hasta lo quinto.

Establecer nuestras prioridades y ser intencionales en mantenerlas en su lugar en el diario vivir, nos ayudará a liberarnos de una cantidad enorme de cargas que cada día recibimos y al no tener claro qué es lo importante, pasan a ocupar un lugar que ni siquiera teníamos disponible en la agenda. 

Toma 15 ó 20 minutos para pensar y poner por escrito cúales serán tus prioridades en el 2014, recuerda que debes ponerlas en orden jerárquico para que lo primero sea siempre lo primero. 
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